miércoles, 4 de julio de 2012

Soy la selva












Soy el rugido elegíaco de la selva
Tatuada está en mi sinfonía
el silencio, la hojarasca,
la sangre descendiente
de reyes y titanes
Me estremezco y me expando
Soy greña, recogimiento o arrebato
El sol es la pátina necesaria
El fango, la inutilidad arcillosa
en la que se hunde la pezuña
Cuando me adentro en la muerte
no vacilo, no violo,
no mancillo nada,
porque solo tomo lo que es mio
Redacto el sentido de la vida
con espasmos agonizantes,
colmillos silenciosos
y la risa agria que vacila en la frondosidad
Reviento alimañas y
bendigo a las hembras
con mi sementera
A cada mirada que nace le crece una orgía
y se le diluye una sombra
Aquí el tiempo es agua
y los peces nerviosos minuteros
Camino, corro,
me envuelvo con esta sábana verdosa
de verdín y piedra
Mi alimento es el rayo
que se hunde en la hiedra, y la bruma
Mi capricho, la zoología
No estoy en la selva,
soy la selva, su rugido elegíaco,
su hondura floreciendo
dentro y fuera de sí misma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario